La percusión y el fuego son los ejes centrales de esta obra de teatro itinerante. Pero no se detienen simplemente en la ejecución sobre tambores, sino que interpretan sus piezas musicales sobre diferentes texturas.
El desfile es interpretado por 10 artistas y está presidido por un gran Prometeo de 5 metros de altura sentado sobre un carro de piedra que a la vez es utilizado para los cambios de los diferentes elementos percutivos y de vestuario en escena con la intención de cubrir el abanico de personajes que pueblan esta historia: los hombres de barro, los males que asolan la humanidad, Elpis (espíritu de la esperanza) y por supuesto, Prometeo.
La obra culmina con la aparición del espíritu de La Esperanza que sanará con su voz los males de la humanidad a través de la pureza y la luminosidad del fuego. Tres manipuladoras de fuego serán las encargadas de llenar de poderío un final apoteósico.

